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33-Revelaciones

9:20 de la noche.

Corriendo por un callejón, que se encuentra justo al lado de la calle donde Railo y Finem huían antes de ser rescatados por sus compañeros, Zack y Fred son emboscados por el mismísimo Stroyer, quien se les aparece en persona.

-¿C-Cómo...? - titubea la oficial.

-Me imaginé que los encontraría por aquí. - responde Stroyer - Encontré las posiciones de Railo y Finem con mi rastreador de dispositivos elementales, y he enviado al resto de los Fragmentos a rescatarlos de los Gladios. Y supuse, que de algún modo, tú estarías cerca como de costumbre, Zorro Blanco. Supuse que estarías en un callejón cercano a la calle por la que él huía con la joven, y debo decir que acerté.

-Maldita sea... ¿No tenemos escapatoria? - se queja el muchacho.

Pese al miedo que empieza a tener, Fred decide encarar al Águila Ardiente con el arma de Manuel Cortez.

-¡Muévete o dispararé!

-¿Vas a dispararme? Resígnate. - le dice, mirándola con seriedad - Deberías saber que no me podrás detenerme con plomo, ya que puedo convertir en cenizas hasta a las mismísimas balas con mi elemento. Por cierto, ¿esa no es la arma del desgraciado de Cortez? ¿Qué haces con ella? Tengo entendido que la policía anda detrás de ti, oficial, por la muerte del otro Cortez y la explosión del casino. Y aunque te disfraces para evadirla, esa peluca y ese traje no te servirán para evadirme a mí.

-¿Cómo es que...?

-Sé que eres tú. Además de los elementos, los dispositivos elementales también nos otorgan ojos rojos, con una vista que sobrepasa incluso la de un águila. Pero sin mencionar esto, te reconocería fácilmente de todas formas, gracias a la forma de tu rostro. Aún así, no te mataré, porque tu destino será sellado por la misma policía que solías servir.

-...Dímelo de nuevo. ¿Por qué has matado al alcalde Gilbert Rosemberg y a su familia? ¿De qué modo han "interferido" en tu misión?

Ante esa pregunta, el Fragmento de Omega cierra los ojos por unos segundos, como si se cansara de responder esa interrogante. 

-Si tanto lo quieres saber te lo diré... Me han hecho sufrir desde que era un niño. Desde que fui "escogido" para salvar este mundo a la edad de 10 años, ellos comenzaron a despreciarme, a tratarme como una escoria. Han intentado elaborar mi destino a su gusto. Quisieron convertirme en alguien que no soy.

-¿P-Pero cómo es que te han hecho sufrir desde niño? ¿Qué eran ellos para ti...?

De pronto, la oficial se detiene de hablar. Pensando en las palabras que escuchó, sólo puede imaginarse una única respuesta posible, y a la vez imposible de creer.

-N-No puede ser. ¿Eres...el hijo del alcalde? ¿Steven Rosemberg?

-¿Q-Qué? ¡Entonces sí, fue él! - exclama un incrédulo Zack.

-¿Entonces esos niños, que decían que su "tío" vino a incendiar el hogar...decían la verdad?

-Yo soy Stroyer, el que salvará este podrido mundo. - interrumpe el Fragmento de Fuego - No me importa quien haya sido yo, ya que he renunciado a mi vida anterior. Tampoco me importa que la gente sepa que he matado a mi familia, ya que no he tenido nunca familia de verdad. Mi única familia eran mi abuelo y Julia, el único ser viviente que he amado más que a mi abuelo. En cuanto a los otros, ellos eran un montón de desagradables personas, que no merecían existir a causa del daño que me han hecho. De ese modo "interferían" con mis planes. Y ya que los he matado, me he quitado un gran peso de encima.

-¡Los Rosemberg no eran desagradables personas! ¡Ayudaban a los más necesitados siempre que podían, y hasta el alcalde mismo intentaba buscar una solución para detener la delincuencia en la ciudad! ¡Incluso invitaban a algunos ciudadanos a cenar con ellos y a conocer a la familia! - le echa en cara Fred. - ¿¡Pero no se suponía que estabas en Europa!? ¡Ellos habrían dicho algo!

-Si quieres creer que eran buenas personas, adelante, no me importa, porque ya he acabado para siempre con ellos. Dejé Europa en cuanto terminé mis estudios en Oxford, y volví a América hace 5 años, donde comencé a reclutar a los miembros de mi organización. Y cuando regresé a esta ciudad, mi ciudad natal, en busca de las piedras preciosas restantes, decidí ir a por los Rosemberg primero. 

Tomando primero un respiro, el líder entonces relata su crimen:

-El guardia de la familia, Rudolph, fue el que abrió la puerta, recibiéndome con su aire de orgulloso imbécil. Al osar mencionar con crudeza a Julia, le arrebaté su propia arma e hice que comiera plomo. Luego vino mi madre, que comenzó a criticarme por vestir mi chaleco de plumas, para caer muerta de un disparo al suelo al descubrir el cadáver de Rudolph. Al avanzar hacia el comedor, mis sobrinos corrieron a abrazarme. Eran unos niños inocentes y responsables futuros del mundo. No podía matar cosas llenas de pureza, así que les dije que se marcharan de la casa. Después mis tres hermanas vinieron, y al igual que nuestra madre, criticaron mi vestimenta, exclamando que debía vestirme como un "verdadero ciudadano de clase alta". Y en respuesta, les disparé. Y entonces llegó "él".

-¿Él...? ¿El alcalde?

-Con un vaso de vino tinto en su mano, salió del living, entusiasmado por verme. Y cuando llegó, vio con horror cómo yo he aniquilado a su esposa, a sus tres hijas y a su querido guardaespaldas. Sin poder creerlo, intentó huir de mí. Del hijo que torturó y maltrató con sus sueños hipócritas. No hay nada más cobarde que huir de alguien que ha hecho sufrir. Con el arma de Rudolph, le disparé en los brazos y en las piernas para que no pudiera moverse. Ya que me había hecho pasar un infierno, yo lo hice vivir uno, por lo que decidí utilizar mi elemento para incendiar lo que alguna vez fue mi hogar, con él dentro. 

Fred y Zack no pueden evitar abrir la boca ante las palabras del desalmado criminal, que continúa indiferente.

-Y así es como el "querido y benevolente" alcalde falleció, de manera lenta y dolorosa.

-...Eres una persona horrible. - lo critica la oficial – No tienes compasión ni por tu propia familia… No tienes nada más que odio, odio puro en tu corazón…que arde como si fuera una llama gigante. Eres odio, Stroyer. Odio puro. Es imposible que alguien como tú, lleno de odio, intente salvar al mundo en lugar de salvarse a sí mismo.

-No necesito salvarme, ya que he renunciado a mi vida e identidad. Y debo decir que lo que hay en mi corazón es una llama gigante, pero no de odio, sino de voluntad, que me mueve a seguir. Todos los sentimientos negativos, como el odio, que yo poseía, se han ido con la muerte de Gilbert Rosemberg.

-…Si tanto dices que tu padre te maltrató, ¿por qué nunca lo denunciaste?

-Tenía mucha influencia por su carrera política. Cuando yo solía contarle las cosas que me hacía, la gente no me ayudó. En cambio, las personas me tildaron de pequeño y celoso mentiroso que quería llamar la atención. Yo no sabía que hacer. Consideré suicidarme, pero eso no me llevaría a nada. Sin embargo, recordé mi misión. Tenía que salvar a este mundo, que estaba en peligro de desaparecer y que ya estaba bastante podrido. Tenía que seguir adelante, pese a los obstáculos, de cualquier forma u otra. Tenía que traer la justicia verdadera a este mundo. ¡No podía rendirme!. Y ahora que tengo todas las piedras preciosas podré abandonar esta ciudad, e ir en busca de una de esas “reliquias”.

-¡Estás loco! - le contesta Zack - ¡No permitiré que Railo siga en tus manos!

-Bueno. Como siempre, sorprende que digas algo así. - interrumpe - No entiendo con qué propósito actúas de inocente, si te has entrometido varias veces en mis asuntos, y siempre con una máscara de zorro blanco para no revelar tu identidad. Sin embargo, la última vez que nos cruzamos, hace tres años, fue cuando vimos tu avaro y psicótico rostro por primera vez, aunque Railo no ha logrado verte en ese momento.

-¡Y-Yo no soy ese "Zorro Blanco"! ¡Estás confundiéndome con alguien más!

-No. Aunque Finem me diga varias veces que tú no eres él por "poseer el mismo cuerpo pero no la misma sangre", sé que eres tú. Si eres un excelente actor o una persona con un trastorno de personalidad múltiple da igual, aunque ya que no intentas atacarme como las veces anteriores tal vez seas algo esquizofrénico después de todo. He visto tu rostro en el Incidente de Hidden Heaven hace 3 años y no lo he olvidado. Por más que logres desordenar tu cabello y borrar de alguna forma la cicatriz en tu ojo izquierdo, a mí no me puedes engañar, porque puedo verte bien con estos ojos rojos. Ya que te ha vuelto a ver, Railo podría odiarme si te matara, pero tu constante interferencia es ya bastante molesta.

-¡No me rendiré hasta traer a mi amigo de vuelta a casa! ¡Por más peligros que atraviese, yo no me rendiré! ¡Así como tú no te rindes en tu desquiciada misión, yo no me rendiré en la mía!

-…No lo entiendes. Dices de llevártelo de vuelta a casa, ignorando o sin aceptar el hecho de que él decidió unirse a mi organización. Él está ayudándome a cumplir esta misión, y no pienso dejarlo atrás. No puedo permitirte llevártelo. Pero dadas las circunstancias, tal vez por tus habilidades…puedas ser un poderoso miembro. Si te unes a mí y te conviertes en el Fragmento de Tierra, la organización de los Fragmentos de Omega estará completa en cuanto a los 12 elementos.

-¿¡QUÉ!?

-¡Imposible! ¡Estás loco! ¡Él no puede ser uno de los tuyos! – le responde con ira la oficial.

-Si te unes a mí ahora mismo, te entregaré el dispositivo elemental de Tierra, y obviaré cualquier daño que hayas intentado hacerme a mí y al resto. De más está decir que podrás estar junto a tu querido amigo. No te diré que renuncies a tu vida para unirte porque ya lo has hecho. Has dejado a tu familia y amigos a un lado para ir en busca de mi mano derecha, sabiendo que podrías morir en el intento. Seguramente deben de haber aceptado ya, que no te volverán a ver.

-¡Sí me volverán a ver! ¡Cuando haya traído de regreso a Ray!

-Parece que no lo entiendes aún. Te lo diré de esta manera. Si te conviertes en el Fragmento de Tierra, estarás junto a Railo. Y cuando salvemos el mundo, podrán volver a casa. De lo contrario, te mataré ahora mismo por interferir en mi camino. Ahora elige.

Habiendo escuchado las palabras de Stroyer, el muchacho se encuentra muy sorprendido, y también angustiado, ya que si no acepta ser un miembro de la organización, cosa que de verdad no quiere, morirá.
Y ante tal tensión, vuelve a recordar un momento. Un momento, ocurrido hace 3 años, transcurrido en Little Moon, pueblo en Wisconsin de donde él y Railo provienen. Encontrándose frente a un monumento en honor a las víctimas de la masacre estudiantil ocurrida en la mansión abandonada de Akatoikitos, donde varios de sus compañeros de clase fueron asesinados por los Fragmentos de Omega, mira con tristeza y determinación dicho monumento. La culpa que siente por haber dejado a Sarah morir a manos de Railo de manera accidental lo mueve a cumplir la promesa que ésta le pidió lograr, con el fin de que su hermano regresara a casa y de que su muerte y la de sus demás amigos de la escuela no hayan sido en vano.
Pero ahora, tras haber entrenado duro en el gimnasio, haberse unido a una organización que persigue a Stroyer y sus lacayos, y haber encontrado por fin a su amigo después de tanto tiempo, su vida está en juego.

-Tú... no te unirás a ellos, ¿verdad, Zack? – le pregunta Fred, dirigiéndose ahora al líder - ¡No conseguirás salvar nada matando a las personas, por más malvadas que sean! ¡El mundo no cambiará para bien, empeorará! ¡Nada se resuelve con la violencia, Fragmento de Omega!

-Es bastante irónico e increíble, que usando métodos como la violencia se pueda crear un bien para todos. Pero siempre ha sido así. Las guerras que han existido a lo largo de la historia fueron creadas para lograr un beneficio para el mundo, por más vidas que se hayan perdido. Los golpes de estado ocurridos en algunos gobiernos sirvieron para traer democracia. 

-¿¡Acaso estás diciendo que la violencia trae paz!?

-No. No estoy diciendo que la violencia es la clave para la paz, sino que es inevitable, y es de vital necesidad para quitar de en medio los obstáculos que se presentan.

-¡Eso es rídiculo!

Habiéndola escuchado, Zack comparte la misma opinión, ya que piensa lo mismo desde hace tiempo. Reafirmándose a sus creencias, y sin dejarse presionar por el Fragmento de Omega, él ya decide qué va a decir:

-¡Stroyer...yo no me uniré a ti! ¡Buscaré a Ray por mi cuenta, y me iré a casa! ¡No puedes traer paz al mundo con odio! ¡Si me uniera a ti, aunque sea para intentar sacar a mi amigo de tus manos, estaría contradiciendo mis principios! ¡Estaría negando los motivos por los que decidí abandonar a mi familia! ¡Y si tengo que morir, no será como un Fragmento de Omega!

Oyéndolo, Stroyer cierra otra vez los ojos en señal de decepción. Luego lo apunta con su dedo derecho, y a la vez dicta su sentencia.

-Muy bien. Entonces muere.

-¡NO! - grita Fred.

De dicho dedo, crea llamas que alcanzan al muchacho, que comienzan a quemarlo vivo. Tras esto se marcha, abandonándolo a su suerte junto a una desconcertada oficial, que luego de la muerte de Manuel Cortez, se encuentra a unos pasos de quebrarse emocionalmente. 
Presa de la desesperación, ve con horror cómo Zack lucha por apagar el fuego que lo consume al rodar sin parar por el piso. Y sin querer que muera, ella intenta apagar las llamas con su chaqueta.

-¡ZACK, RESISTE! ¡APAGARÉ ESAS LLAMAS!

-¡G-GGHHHHG! – gime de dolor el muchacho, que intenta con todas sus fuerzas no gritar y no respirar para evitar inhalar el fuego que lo está abrasando.

-¡POR FAVOR, NO TE MUERAS!

Bastante asustada, la oficial lo ve sufrir más, y agita con más fuerza la chaqueta para apagar el fuego. Sin querer que nadie más muera, sigue y sigue agitando, hasta que consigue extinguir las llamas, salvándole la vida. Pero aún así, al igual que con Soleyu, las quemaduras son bastante fuertes, pese a ser de primer grado.

-…¡AAHHHHHHHH! – respira con desesperación un dolorido Zack - G-gracias por salvarme… Fred.

-No…no me llames Fred.

-¿P-Porqué? ¿No es este tu nombre? ¡Agh! ¡Malditas quemaduras!

-L-Llámame Jane… Jane Damon. Ése es mi verdadero nombre… Dios santo, ¡qué demonios está pasándome! – exclama bastante enfadada, antes de proceder a apoyarse sobre el pecho del muchacho, donde comienza a llorar.

-¡O-Oye, tranquila! ¡No me dejas respirar, jeje! ¿Qué es lo que te ocurre?

-Yo… he matado a alguien…para huir de esos Fragmentos de Omega… - alcanza a decir entre sollozos – Y ahora que él ha intentado matarte de la misma forma que a ese corredor... simplemente no podía ver a alguien más morir…

-…E-Entiendo. Ahora cálmate, ya pasó... - la consuela éste, acariciando su cabeza en un intento de calmarla.

-N-no... No pasó... - musita mientras continúa llorando.

Y de repente, en medio del llanto, suena la radio de Fred, o Jane.

-¡L-La radio! – exclama la oficial, que lo coge y enciende - …¿Hola?

-¿Jane, estás ahí? – le pregunta el mismo sujeto anónimo que la contactó hace un momento, cuando huía en la calle.

-¡S-SÍ! ¡VEN A BUSCARME POR FAVOR!

-Tranquila. He visto lo que pasó, pero descuida. En cuestión de segundos vendré a buscarte, no te preocupes. Tú tan sólo aguarda con ese agente.

-B-Bien… Gracias “Gere”.

-¿Gere? ¿Con quién has hablado... Jane?

-Con un buen amigo... snif. Me ha dicho que vendrá a buscarme. Así que esperemos, que en unos segundos ya vendrá. - contesta levantándose, y algo calmada.

-¿En unos segundos? ¿O sea que ya está por llegar?

Y entonces, pasados unos segundos, llegan dos personas a la escena, en busca de los dos individuos. Sin embargo, ambos se sorprenden. Por un lado Zack ve de nuevo a sus socios, Tabnir y Lazarus, mientras que por otro, Jane no ve a su amigo “Gere”, pero reconoce de inmediato a uno de los compañeros del muchacho.

-¡Tabnir, Lazarus! ¿Cómo me encontraron?

-Te hemos rastreado por las cámaras de la ciudad– le contesta Tabnir, quitándose la máscara de hierro al igual que su compañero- Hemos ido a la casa de ese tipo. Lo encontramos bastante debilitado, y lo hemos llevado hasta la “base secreta“ de Lazarus, donde está intentando recuperarse.

-¿En serio? ¡Gracias!

-¿¡QUÉ!? ¿¡GRACIAS!? ¡NOS ESTÁS TRATANDO DE ENFERMEROS, Y SOLO NOS DICES…!?

-¡Esperen un minuto! – interrumpe la oficial - ¿¡Dean, eres tú!? ¿Qué es lo que haces aquí?

-¡JANE! – exclama Lazarus, sorprendido - ¡TE HE ENCONTRADO AL FIN! ¡AMBOS TIENEN QUE VENIR CON NOSOTROS AHORA!

-¿P-Por qué? ¿Acaso…?

-¡Hey, no entiendo que ocurre! – pregunta Zack, tan sorprendido como su compañero - ¿Qué está pasando?

-¡LUEGO, ZARAN! ¡AHORA NO! ¡VAMONOS TODOS HACIA MI “BASE SECRETA”!

-…De acuerdo – contesta el muchacho algo confundido, levantándose con mucho esfuerzo. - V-Vamos.

Y mientras los dos socios de Zack se preparan para irse con él y Jane hacia la dichosa “base secreta”, por otro lado Stroyer camina de largo, hasta llegar a la avenida Tarlington, a unas 9 cuadras de distancia de la casa de Soleyu. 
Pensando en el amigo de Railo, se pregunta si ya murió o si se salvó como aquel corredor. Al mismo tiempo, desde una distancia de 5 metros, una criatura observa en silencio al Fragmento de Fuego. Un gato, de ojos dorados…

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