Tres meses después de los hechos sucedidos tanto en Nueva York como en México, Soleyu vive junto con Syrinne dentro de su apartamento, absteniéndose de recordar su propio pasado para poder seguir viviendo días de paz y tranquilidad junto a la joven que ama con todo su corazón.
Sin embargo, los eventos ocurridos hace noventa días todavía lo inquietan, así también como los constantes acosos por parte de Ouroboros, su propia "alma", quien le dice que es un cobarde y un farsante, alegando que el que rescató a Syrinne fue él mismo.
Y más aún, al amanecer y en el momento menos esperado, alguien toca la puerta. La joven irlandesa se levanta y le dice a su alma gemela que irá a abrir. Cuando ella abre la puerta, se encuentra con un muchacho joven, de ojos celestes, cabello gris, piel pálida y vestido con una gabardina de color azul grisácea y una gorra.
Éste parece no expresar nada en su rostro, a excepción de una mirada fija. De repente, le ofrece la mano a Syrinne, presentándose como Stuart. Ella y Soleyu observan extrañados al visitante. Y luego de unos segundos, piensan que debe de ser un nuevo inquilino en el edificio, por lo que deciden presentarse ante Stuart, empezando la joven irlandesa, quien le ofrece la mano para saludar.
Y justo en ese momento, cuando tocó la mano del muchacho, Syrinne comenzó a perder la consciencia, hasta llegar al punto de desmayarse. Sorprendido y confuso, el corredor ve cómo Stuart se agacha para cargarla, y sin pensarlo intenta darle un rápido puñetazo.
Pero para su sorpresa el misterioso individuo lo esquiva con facilidad, siendo tocado por éste al mismo tiempo.
Al igual que su amada, Soleyu comenzó a desmayarse.
Y pocos segundos antes de sucumbir ante el sueño, observa por unos segundos la silueta de una mujer, que sale de la nada.
Paralelamente, en una habitación, Winifred Burkle, o ahora conocida como Zoe Dominé se encuentra descansando en una cama, viviendo apartada de la sociedad dado que aún es buscada por las dos misteriosas explosiones del casino y el puerto de la ciudad.
Con una mirada triste, piensa en los Fragmentos de Omega, en Soleyu y Syrinne, y en Tabnir, Lazarus y Zack, lamentándose de no saber qué ocurrió al final en la Secta Astral después de que fuera noqueada por Finem. Y también, desea ver de nuevo a su desaparecida hermana mayor, a quien necesita más que a nadie en estos momentos.
Geremaia entra en la habitación, y llevando en manos una bandeja con una taza de té y galletas, le dice - buenos días- con una sonrisa. Ella rápidamente cambia la cara y le dice que no debería haberse molestado en haberle hecho el desayuno, pero él le dice que Alfred fue el que se lo hizo.
Ambos se ríen, y la ex-oficial bebe un poco de la deliciosa infusión de hierbas preparada por el mayordomo de la mansión. Sintiéndose con energías, le pregunta a Geremaia si tiene idea del paradero de los Fragmentos Blancos. Él se pone serio y en silencio por unos segundos, para decirle que ahora mismo se encuentran en Europa, siguiendo a Stroyer.
Escuchándolo, ella le pregunta qué ha ocurrido exactamente, a lo que su amigo le responde que luego de que los Fragmentos de Omega tomaran el tesoro de la Secta Astral, abandonaron el país en un
dragón gigante, y que Dean, Vincent y aquel chico llamado Zack han viajado hasta el Reino Unido con ayuda del líder Alberto Silverd.
Sabiendo todo lo que pasó, Zoe le pregunta si hay alguna forma de llegar hasta allí. El hombre le explica que sí, que puede acompañarle en un jet privado junto a unos "socios" en su misión de detener a Steven de cumplir su objetivo, argumentando que ahora es su turno de participar en persona...